Todo comenzó en 1870 cuando Enrique Forgues, quien había nacido en Francia, compró
7.000 hectáreas de tierra en Tapalqué y procedió a crear lo que hoy se conoce como
Estancia La Margarita. En aquellos tiempos, La Margarita era una posta
para gauchos, viajeros y exploradores valerosos ocasionales que cruzaban Las Pampas en su camino al
sur. En La Margarita cambiaban caballos y descansaban bajo
la sombra de árboles de eucaliptus, muchos de los cuales todavía hoy se encuentran.
En esos tiempos, la región era un lugar relativamente peligroso; algunos indios
constituían una amenaza ocasional ya que invadían propiedades privadas y secuestraban
a aquellos que se negaban a darles lo que querían.
Un siglo y medio después, la paz y la calma reinan en La Margarita. La Estancia
está en el corazón del país gaucho y la vida en las Pampas sigue más o menos igual
a como lo era en el ‘1800. Los caballos continúan siendo el método de transporte
que se utiliza para trabajar en la Estancia y el mate y los asados son elaborados
de la misma forma como la que se hacía en aquellos días. De diversas maneras, no
mucho ha cambiado en esta vasta y hermosa área y los huéspedes pueden experimentar
en sus visitas a La Margarita una tranquilidad completa y una vida libre de stress.
Aquí usted puede descubrir una forma de vida que hace tiempo desapareció en muchos
lugares del mundo moderno. Enrique Forgues tuvo tres hijas. Dos de ellas,
Enriqueta Zamboni de Aguiló y Mercedes Aguiló, heredaron a su muerte La Margarita.
La familia continuó administrando exitosamente la Estancia por cuatro generaciones.
Con los años fue subdividida y partes de ellas fueron dadas a los hijos e hijas
de la familia. Grandes parcelas de tierra están todavía en mano de sus herederos
originales, como las 1.000 hectáreas linderas a La Margarita, propiedad de Diego
Aguiló, tataranieto de Enrique Forgues. Un mapa de la Estancia original puede ser
apreciado en el living principal de la casa.
El casco de la Estancia fue eventualmente heredado por Enriqueta Aguiló, tataranieta
de Enrique Forgues. Ella trabajó las tierras e incluso abrió las puertas de La Margarita
al turismo rural con gran éxito. Sin embargo, con su familia inmediata ahora viviendo
en Inglaterra y con una necesidad creciente de jubilarse, en el 2006 finalmente
tomó la difícil decisión de vender La Margarita, culminando sus 137 años de propiedad
bajo la misma familia.
Su nuevo dueño de origen inglés David Cummings, anteriormente un músico profesional y residente
de Francia por muchos años, primeramente llegó a la Margarita
como huésped a principios de 2006 e inmediatamente se enamoró de la Estancia. Cuando
percibió que Enriqueta estaba pensando vender, decidió hacerle una oferta, la cual
según sus propias palabras fue “dolorosamente aceptada.”
David se compromete a mantener las tradiciones de la Estancia como así también a
actualizar sus comodidades. Así explica su primer encuentro con La Margarita: "cuando
me senté por primera vez en la galería con Enriqueta, sentí algo mágico en el lugar.
Rodeado bajo el inmenso cielo abierto, me sentí revivir y renovar con el sólo hecho
de estar acá.” La experiencia es la misma que David tiene cada vez que va a la Estancia
y él está determinado a compartirla con otros.
La Estancia corrientemente se destina al turismo rural, ganadería y a algunas actividades
agrícolas. Los huéspedes están invitados a experimentar de primera mano la belleza
de las Pampas argentinas y el estilo de vida gauchesco, de la misma manera que los
viajeros lo hacían hace 150 años pero con las comodidades modernas que La Margarita
puede ofrecer. ¡Es una experiencia que usted no va a olvidar!